
Tras varios meses de estres acumulado por el trabajo y otros menesteres, decidimos el pasado día 9 de Mayo acudir a un peculiar lugar de relax situado “quien lo iba a decir”, en pleno pulmón de la Sierra de Grazalema. Estamos hablando de una localidad de unos 2.298 habitantes, pero con mas de 50.000 visitantes anuales, con un indice emprendedor y de adaptación a los tiempos muy elevado, ya que cuenta con infinidad de comercios y hoteles, dándole una enorme vida a la localidad.

El Spa Wellness Grazalema fue nuestro pequeño autoregalo, un lugar que nos sorprendió nada mas entrar. Olvida el prototipo de Spa que tengas en mente, pues no tiene nada que ver con ningún otro, olvida lo ostentoso, y los megacentros que nos venden hoy en día, y sumergete en un entorno muy acogedor de no mas de 70 m2.

Su diseño interior esta inspirado en una serie de calles como si de un casco antiguo se tratase, incluso con el nombre de estas, la plaza es la piscina yacuzzi. Con una iluminación principal basada en pequeños focos de cromoterapia, le sigue una mas tenue y sugerente marcada con velas. Igualmente nos encanto su olor, ya que no detectas en ningún momento el olor a cloro, pero si un gran perfume de aceites esenciales dispuestos por toda la estancia.

Solo echamos en falta un poco mas de espacio para poder cambiarnos y un acceso a la zona de spa mas intimo, pero vamos, como se dice, todo se puede mejorar. En resumen, que nos encanto, y que seguramente repetiremos.

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Suelo ir a Cádiz cada dos años y no sabía nada de este spa. Tiene una decoración muy única.
Pronto volveré a Cádiz y no me iré sin visitar este spa.